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Esta claro que jugar con el mar como escenario siempre es un aliciente, y La Cana Golf lo cumple perfectamente. Un recorrido que entra y sale permanentemente hacia el mar, con imágenes dignas de una postal del más bello caribe. Es la segunda vez que he vuelto a jugar este campo. Golf Digest en un ranking lo catalogaba como entre los 20 mejores campos del mundo, y en esta segunda ocasión lo he disfrutado mucho más. Es verdad que en la primera ocasión lo descubrí, no sólo por la belleza de sus calles, sino también por sus salidas al mar, sus recorridos entre palmerales, o los porches de muchas de las maravillosas casas que en determinados puntos rodean “adecuadamente” el recorrido. Y digo adecuadamente por que su presencia pasa casi desapercibida sin molestar ni irrumpir en el juego del golfista. Bueno, no he comentado que la Cana Golf se encuentra en la misma urbanización de Punta Cana, República Dominicana, rodeado de unas maravillosas playas de arena blanca.

También es verdad que el juego tiene la recompensa de terminar en esa maravillosa Casa Club, mirando al mar, con un piscina, y unas terrazas de piedra blanca,Isla Golf que combinan perfectamente con el verde del campo y el azul turquesa del mar. Realmente es una delicia. Y si te animas a utilizar el Spa que Six Sense tiene en la propia casa club, no te olvidarás jamás de la experiencia.

Con todo ello, este año me dispuse a sacarle el mayor partido a mi día de golf, y a disfrutar del campo. Lo recordaba como un campo noble y amplio, donde cada calle es totalmente distinta a la anterior, aunque recordaba una mala experiencia por la cantidad de mosquitos que había en torno al 12, pero este año no hicieron su aparición. La primera vez tuve que colocarme un corta vientos, a pesar del intenso calor que hacía para evitar algunos picotazos. Era preferible tratar de evitar los mosquitos que en aquella zona se habían concentrado. Ahora siempre recomiendo llevar algún líquido anti-mosquitos que al menos nos proteja por si hicieran su aparición.

Al iniciar el recorrido vas viendo la amplitud de sus calles y esas enormes zonas de arena blanca que en ocasiones parecen bunkers de tamaños descomunales, y que rodean calles, a veces con la misma extensión que la propia calle. Pero es en la llegada a la calle 4 cuando se abren totalmente las vistas al caribe, y luego en el par 3 de la calle 5, con el mar a la derecha y los palmerales a la izquierda te das cuentas de que realmente aquello es un paraíso, una auténtica delicia. Es espectacular. Aconsejo llevar la cámara de fotos preparada y conseguir una imagen, sin que ralenticemos el juego.

Permanentemente por el recorrido se pasea un buggie bar que nos propone bebida fresca. La verdad es que es super útil y necesario.

Enseguida llega la calle 7, utilizada en múltiples fotos también para promocionar el campo. Tiene la calle a la derecha y al final. A la izquierda totalmente flanqueado por Campo de Golf palmeras y totalmente independiente de la calle, un green aislado, como una isla, pero en tierra firme. Me ha parecido importante traer aquí algunas de las fotos de estos hoyos, y aunque tengo las mías, la posibilidad de comprárselas al Club y ver las imágenes aéreas me pareció más interesante. Creo que solo así se ve claramente lo que estoy diciendo. También es verdad que estás más preocupado por mirar, disfrutar del entorno y tratar de integrar el verde con el azul del mar, en ocasiones, que del propio juego, pero para mí ahí está lo encantador de este campo, jugar y disfrutar del entorno y las vistas.

Otro hoyo simpático, y único es el del 12. Un par 3 ubicado sobre una isla totalmente rodeada de lago excepto por un acceso de escasos 2 metros de ancho. Está perfectamente integrado, es fácil, amplio y a una distancia que te permite jugar con el sun o con el pich, pero no deja de generar una tensión el ver que todo el green está rodeado de agua y un búnker que bordea el green. Si la bola rueda demasiado es posible que no vayas al agua, pero luego, jugar desde ese búnker no suele ser fácil.

Cada calle tiene su encanto. Un campo muy integrado, con un trabajo exquisito para que las posibles construcciones que en ocasiones se acercan al terreno de juego no lo entorpezcan sino que lo complemente. A muchos de mis amigos les he dicho que cuando lo jueguen se fijen en las maravillosas terrazas que de cuando en cuando se encontrarán por el recorrido. Un campo para disfrutar de un día de juego y de playa, porque al finalizar la playa es excelente. Además, sirven el mejor helado de Baileys que he probado nunca, lo recomiendo.

El 17 y el 18 son dos calles seguidas con el mar a la izquierda y la casa club de fondo. Si el mar está tranquilo es de una belleza extraordinaria. Son dos calles complejas de jugar, y los bunkers seguidos del 18, una de las imágenes que más explota este campo, son una trampa perfecta en la que muchos de los que caen van jugando de búnker a búnker como atrapados por esta situación. En cualquier caso, la imagen de la arena blanca frente al club, su piscina, y ese edificio especialmente bonito, con madera blanca y piedra, son el aliciente perfecto para terminar y disfrutar del escenario.

La Cana Golf no es un campo muy conocido por los españoles, de hecho es rarísimo encontrarse allí con españoles. Sin embargo os lo recomiendo, y desde luego dedicarle un día, golf, playa y una excelente comida junto al mar.